miércoles 6 de julio de 2011

La Caja

El hombre de bigote y galera apenas miró las zapatillas que le trajiste y sobre las que tanto hablaste. Se las probó, y te hizo muchas preguntas.
-Me convenciste –dice ahora, y sientes la satisfacción de haber realizado otra venta. Ha sido un día arduo en el negocio, y trabajaste mucho.
Guardas las zapatillas.
-¿Paga en efectivo o con tarjeta de crédito? –Ya no tienes la caja en las manos. Ya no estás en la zapatería. Es un cuarto de paredes marrones. -¿Dónde…?
Miras hacia arriba, y el rostro gigante sonríe. Quieres gritar, pero la tapa cae en seguida, y todo es oscuridad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me gustó mucho! abrazos mati, Juanca

Matt dijo...

Gracias, Juan!
abrazo